viernes, 18 de julio de 2014

Una mirada a Proserpina, de Armando Rojas Guardia


Proserpina es una esencia divina de vida, muerte y resurrección que hace un puente entre la realidad, el amor, el erotismo, la literatura y Pablo Rojas Guardia.
Este encaje de circunstancias, convertido en el primer y único cuento que cuenta Armando (hace más de 30 años), es un homenaje a su padre que se convierte –a través de su prosa- en una deidad de cuerpo, deseo y fenómeno espiritual que logra atrapar al lector, desde cada espacio de esa relación contada, para que no se aparte de la obra, desde el principio hasta descubrir en ese final, la relación filial que los une.
Armando cuenta una historia que descubre en un armario cualquiera y su éxtasis por aquello le hace redimensionar y reescribir literariamente, mientras desde su creación desviste a Proserpina luego de un encuentro diplomático en El Cairo. Narra cada momento con una lírica que entreteje con deseo y fascinación y a partir de su invitación a desaparecer juntos una noche, ella en un arranque de liberación acepta un escape que marcará la vida de ambos para siempre.
Él con la huella de la seducción de Proserpina se envuelve en un aire de locura que se abre aún más cuando María Eugenia, su esposa, sale a Caracas a dar a luz, y él toma todos los espacios para honrar el amor y las pasiones que le desata esta diosa, pero carnal. Describe el autor que: «…como los más intensos licores, calará lentamente y sin que yo lo note, la materia última de mi cuerpo y, a través de ella la de mi alma»
Los arrebatos, las caricias inesperadas «las batallas del coito», en el desorden de una casa donde la esposa no está. Las mucamas fueron dadas de alta –en el adelanto de sus vacaciones-  para tener más espacio; en una cama desnuda como sus cuerpos, sostiene la languidez, los rezagos del cansancio de un sexo habitado en ella y deseado por él.
Esta obra redimensiona espacios del amor -en tiempo futuro- que nos hace experimentar una especie de alma ansiosa, escondida, convertida en cuerpo, en vagina, en lengua, en objeto absoluto de deseo danzante al ritmo del Réquiem de Fauré.
Los días transcurrían y el tiempo marcaba el regreso de María Eugenia con su hijo recién nacido; la fatalidad se imponía con un accidente donde Proserpina y su marido quedaban comprometidos físicamente. Él lloraba la ausencia, mientras pensaba en el amor resignado que llegaba nuevamente a El Cairo, el de su mujer. Proserpina –mejora su salud-  e inventó un encuentro en El Nilo, bajo juramento de espacios solos, de encuentros clandestinos donde nadie lo notaría. La pasión se mezcla con la lujuria del pensamiento. Todo a la vez en el hilo plateado fluvial de sus deseos.
Al final, se baja una tela de seda, un telón de fondo que cubre a nuevos personajes y descubre la cercanía de los protagonistas.
El disfrute del cuento es inmenso, el lenguaje excelso, propio de Armando, impone una estética en cada línea de pura seducción. Próximamente tendremos una nueva edición, esta vez será editado por La Guayaba de Pascal

1 comentario:

Lorena Casanova dijo...

Elsy, capturaste la escencia del cuento para invitar a su lectura desde este espacio. Imágenes tuyas que invitan a adentrarse en las imágenes de Armando. ¡Excelente!